El concepto de "extimidad" hace referencia, primeramente, a lo más íntimo que justamente estamos constreñidos a no poder reconocer más que afuera, pero en el 2001 el psiquiatra Serge Tisseron le da un nuevo significado a la palabra, "extimidad" como antónimo de intimidad.
Hoy en día la gente tiene la necesidad de exhibirse y de construirse un personaje que sea más aceptado que la persona misma, hoy uno de los sentidos predominantes es la vista, por lo tanto los medios elegidos para la manifestación de egos son los visuales/audiovisuales ya que ellos muchas veces se presentan como medios objetivos, dan una sensación de eso que veo está ahí y por lo tanto es propicio para la extimidad. Nadie pone en tela de juicio que los personajes que se presenten no existan. Desde la tele, revistas, internet, estamos bombardeados por modelos de vida como si hubiese un mercado de la personalidad implícita. Los medios funcionan como vidrieras de individuos que deben mantenerse en el mercado, un libre mercado de la personalidad.
Las redes sociales muestran la intimidad que quiere ser mostrada y la que los demás quieren ver. El limite de la intimidad es virtual desde el momento en que se sube una foto y esa foto ya no es más tuya, pertenece a todos no solo porque todos pueden acceder, también porque realmente el copyright queda anulado.
Todos los usuarios conectados tienen un cierto componente narcisista, un deseo de reconocimiento que se intensifica con la utilización de las nuevas herramientas sociales y que encuentra en ellas una magnífica forma de gestionar. La intimidad ha dejado de tener el contenido que ha tenido hasta ahora y la exposición pública ha empezado a tener valor por sí misma.

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